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Por el 23/09/2015

Llega el otoño y… ¡vuelven los virus!
La bronquiolitis.

Con los cambios de estación vuelven los resfriados e infecciones de nuestros peques, y si además la llegada del otoño coincide con la vuelta a la guardería, el riesgo de contagio se incrementa…

Una de las infecciones más comunes con la llegada del mes de septiembre es la “famosa” bronquiolitis. La bronquiolitis es una enfermedad infecciosa propia de lactantes y niños de corta edad, que afecta a las vías respiratorias (más concretamente a las vías más pequeñas como bronquios y bronquiolos) y que puede ser causada por diferentes virus, aunque el más común es el VRS (Virus Respiratorio Sincitial). Actualmente este virus causa el 80% de las hospitalizaciones de causa respiratoria en los niños, siendo la primera causa de hospitalización en niños menores de dos años.1

Septiembre es el mes en el que se inicia la “epidemia” de bronquiolitis y, aunque su incidencia es menor a medida que avanza el año, llega a prolongarse hasta los meses de marzo y abril. 2

Los síntomas3

Los primeros síntomas comienzan a los 3-7 días de haber contraído el virus, y suele cursar como un catarro con fiebre y obstrucción de la nariz. Más adelante la infección se extiende a los bronquios, provocando un estrechamiento de estas vías que deriva en tos y sibilancias.

Estos síntomas hacen que el niño se encuentre inapetente, en los lactantes puede hacer que tenga dificultades para respirar con lo que se cansará más rápidamente a la hora de mamar o tomar el biberón.

Acudir al médico3

Es recomendable acudir a consulta normal cuando se den estos casos:

  • El niño no quiere beber/comer como antes.
  • El niño tiene fiebre alta (por encima de 39°).
  • El niño se queja de dolor de oídos, o se toca las orejas y está irritable.
  • El niño presenta mucha tos y mucosidad.

El niño requerirá atención pediátrica urgente si:

  • Cada vez respira peor.
  • Se observa un hundimiento de los espacios situados entre las costillas cuando respira.
  • El niño tiene los labios morados o azulados.
  • No puede mantenerlo despierto.

Prevención

Porque siempre es mejor prevenir que curar, aquí van algunos consejos que pueden ser útiles para intentar minimizar el riesgo de contagio.

  • El VRS es un virus que se extiende con facilidad, los gérmenes se propagan a través de gotitas de fluidos procedentes de la nariz y la boca de una persona infectada, por eso los expertos recomiendan a los padres de bebés menores de dos años que establezcan una serie de medidas higiénicas y de carácter preventivo.
  • Mantener una higiene personal y de los objetos que puedan estar en contacto con el bebé.
  • Limpiar las superficies donde haya podido estar una persona que padecía la enfermedad.
  • Utilizar pañuelos desechables para evitar que los virus circulen, tirándolos inmediatamente después de su uso.
  • Evitar los ambientes muy cargados o exponer a los bebés al humo del tabaco, ya que dificulta la entrada de oxígeno en las vías respiratorias y facilita el contagio del virus.
  • El uso de complementos alimenticios que contribuyan al correcto funcionamiento del sistema inmune también puede minimizar el riesgo de desarrollar esta enfermedad.

1Fuente APREM
2Alonso A, Andres JM, Garmendia JR, Diez I, Gil JM, Ardura J. Bronchiolitis due to respiratory syncytial virus in hospitalized children: a study of seasonal rhythmActa Paediátrica 2007,96:731-735
3http://www.neumoped.org/docs/GPC_bronquiolitis_AIAQS_completa.pdf