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Por el 7/04/2015

Paciencia y amor, la receta perfecta contra los celos.

Convierte a tus hijos en cómplices, no en competidores.

“No sé por qué todo el mundo está tan contento. Me dicen que me lo voy a pasar muy bien, que voy a poder jugar con mi hermanito, pero es que no sabe ni aguantar la cabeza… ¡No sabe hacer nada de nada! Para colmo se pasa todo el día en brazos de mamá. Vaya rollazo de hermanito!”

Es normal y frecuente que la llegada de un nuevo miembro a la familia pueda despertar los celos de nuestros pequeños. Es una reacción frecuente considerada como una etapa adaptativa que solo es verdaderamente preocupante si la situación se alarga en el tiempo y llega a ser incontrolable.

Esta etapa se supera con naturalidad, paciencia, muchísimo amor y algún truquito:.

1.     No se debe esperar a que el bebé nazca para dar la noticia. Cuando el embarazo sea obvio es el momento perfecto para empezar a hablarle de lo que viene en camino.

2.    Crea una expectación positiva para el nuevo bebé. Compra libros de historias que celebren la llegada de un nuevo hermano o hermana.

3.     Recuerda que hay tiempo para todos, y aunque el recién nacido necesite toda nuestra atención, es muy importante buscar tiempo para el mayor. El papel del padre en esta etapa es fundamental, porque podréis dividiros los tiempos y así los dos estarán bien atendidos.

4.     Hacer actividades todos en familia es un buen método, aprovechando que el bebé duerme, leer un cuento puede ser un momento lleno de encanto para el hermano mayor, ya que en ocasiones puede ser él el protagonista y leer el cuento para su nuevo hermanito.

5.     Deja que le eche cremita o que esté contigo mientras bañas al bebé, implicarlo en el cuidado del pequeño le hará sentir menos celos.

6.     Reconocer los méritos a todos los hijos y felicitarlos cuando se esfuercen. En el caso del hermano mayor, no dar por hecho que el cumplimiento de sus tareas es algo natural sino reconocer que hace un esfuerzo para asumir su responsabilidad diaria.

Hay que intentar que los hijos mayores se impliquen en el cuidado del nuevo miembro y hacerlos cómplices de la situación, nunca deben verse como un competidor, y el amor es uno de los antídotos que nunca falla en estas situaciones.

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