Establecimiento de hábitos saludables

Posted by admin at 10:00 AM on May 4, 2018

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El pediatra nos dará buenos consejos, ayudando a los niños y a sus familias a desarrollar hábitos favorables para la salud del bebé así como facilitar el aprendizaje de los padres en el autocuidado de la alimentación, higiene, hábitos de descanso y juego, seguridad y prevención de lesiones entre otros.
A continuación mostramos algunos consejos a tener en cuenta, en este casos por los padres, abuelos, etc, que al fin y al cabo son los que pasarán el máximo del tiempo con los pequeños.

El sueño

Descansar y dormir es fundamental para un correcto desarrollo físico y psicológico del bebé. Forma parte del desarrollo madurativo, en su primer año de vida y a lo largo de muchos años más, y va suponer una fuente de salud y bienestar.

Los recién nacidos pasan la mayor parte del día y la noche durmiendo, entre 15 y 20 horas, despertándose de media cada 3-4 horas para comer. Después, poco a poco, pasan más tiempo despiertos, lo que denota un mayor grado de madurez.

Durante las primeras semanas, los recién nacidos no distinguen entre el día y la noche. Por eso es importante que, durante la noche, cuando despierten, no reciban demasiados estímulos para que poco a poco vayan distinguiendo los ciclos diurnos y nocturnos. A partir de los 3-4 meses de vida, el bebé ya puede diferenciar entre el día y la noche.

A partir del cuarto mes se relaciona más con su entorno y va sincronizando sus ritmos biológicos internos con los ritmos externos (comida, baño, paseo…). Y a partir de los 6 meses ya puede establecer una pauta regular de sueño.

Dormir puede formar parte de un proceso de aprendizaje en el que los padres y cuidadores debemos estar involucrados. Conseguir una rutina del sueño es muy importante, para ello conviene acostarlos casi siempre a la misma hora.

  • La cuna debe colocarse en una esquina o rincón de la habitación, lejos de fuentes de calor o frío excesivos, así como de la ventana.
  • En la cuna, para evitar que la cara quede cubierta durante el sueño, se aconseja que no haya almohadas, ropa enrollada y mullida, muñecos y juguetes, etc. y crear un ambiente adecuado de sueño: habitación adecuada, bien aireada y con una temperatura agradable.
  • No sobre-abrigarlo y facilitarle el movimiento.
  • Tapar al bebé con mantas ligeras, dejando sin cubrir la cabeza con la ropa de la cuna.
  • A veces favorece crear unos rituales de inicio del sueño. Intenta crear una sucesión de actos que finalicen dejando al niño en la cuna para dormir. Puede ser un baño o un masaje mientras se le habla, un canto o música suave… Los rituales van a ser muy importantes cuando vaya creciendo y su periodo de vigilia sea mayor.

Evitar estímulos antes de dormir (sonidos, juegos, actividad).

Hasta los 6 meses, el bebé debe dormir en la cuna “boca arriba” o de lado, cambiando de lado cada vez que le acostemos; de esta forma intentamos prevenir el síndrome de muerte súbita del lactante, que es la muerte repentina e inexplicable de un niño menor de 1 año mientras duerme.

A partir de los 6 meses, y una vez establecido su ritmo biológico, hay que intentar darle la última comida alrededor de las 20:00-21:00 horas, para que aprenda a acostarse temprano. Esto es bueno para el bebé, que descansa lo suficiente, y para los padres, que pueden encontrar un momento de tranquilidad para estar juntos.

La habitación debe estar bien ventilada, a una temperatura agradable y sin corrientes de aire. Si hay calefacción, pon un recipiente con agua para que el ambiente esté húmedo.

En ocasiones, el bebé no regula los ritmos de sueño y se producen una serie de trastornos relacionados con las horas de sueño-vigilia. En estos casos, los complementos alimenticios con melatonina (hormona endógena que regula el ciclo sueño-vigilia) a partir de los 6 meses de edad, pueden ayudar a regular los ritmos fisiológicos y disminuir el tiempo necesario para conciliar el sueño.


El baño

  • En los primeros días no es necesario bañar al niño diariamente, puedes limpiarlo con una esponja húmeda específica. Durante los primeros meses tampoco es necesario un baño diario: se recomienda dos o tres veces a la semana. Eso sí, es imprescindible un aseo diario de las zonas menos higiénicas, como los genitales y los pliegues del cuerpo, con jabón o gel neutro y con una esponja destinada para este fin. Hay que tener especial cuidado con los genitales de las niñas para que no se introduzcan residuos de heces (limpiar de delante hacia atrás). 
  • No importa mojar el ombligo y no hay que esperar a que se caiga para bañarlo. Límpialo con agua y jabón cada vez que le cambies el pañal, luego sécalo bien. No hace falta cubrirlo con fajas o gasas. El pañal debe ser colocado justo debajo para evitar rozaduras. Si lo notas maloliente o presenta supuración, debes consultar a tu pediatra.
  • Se recomienda no alargar el baño más de 5 minutos en los recién nacidos, sobre todo si el cordón umbilical no se ha desprendido aún.
  • La temperatura del agua deberá rondar los 35˚C. Comprueba que sea agradable metiendo el codo en el agua.
  • La hora del baño dependerá de los padres y de cada niño. Lo mejor es buscar la hora del día que nos resulte más cómoda y tengamos tiempo suficiente para realizarlo de forma relajada.
  • Las uñas deben cortarse cuando la longitud sea excesiva, siempre de forma recta y con tijeras de punta redondeada o cortauñas.
  • Viste al niño de manera que la ropa no le comprima, evitando que sude. Evita ropas que puedan soltar pelusa o pelo. Lava con jabón neutro para ropa delicada, sin utilizar lejía ni suavizante.


Otros hábitos saludables

No permitas que se fume en presencia del niño, porque él también respira el humo y además es causa frecuente de quemaduras accidentales.

En general no es aconsejable ofrecer el chupete a niños alimentados al pecho, pues dificulta el inicio y disminuye la duración de la lactancia materna. No obstante, si tu hijo lo usa, lávalo con agua cada vez que se caiga, hiérvelo con frecuencia y cámbialo por uno nuevo de vez en cuando.

Evita en lo posible el contacto del niño con personas con enfermedades contagiosas (gripe, catarro, etc.).

Descubre más en la guía práctica de Humana para mamás y papás.


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