La paternidad: ¿cómo afecta a los hombres convertirse en padre primerizo?

Posted by admin at 10:50 AM on Jun 4, 2019

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Por todos es sabido que el cerebro de las embarazadas cambia para adaptarse a las necesidades de su bebé. El sentimiento de protección es evidente y protagonista en la mujer desde el primer momento de gestación. Pero ¿y en los padres? ¿Qué cambios encontramos?

La paternidad es uno de los momentos más especiales en la vida de un hombre. Dar vida, ser consciente del nuevo rol y demostrar confianza ante cualquier adversidad son algunas de las premisas de peso que, por supuesto, modifican al padre cuando nace su primer bebé. ¡Y mucho más en la actualidad!

Ahora que los tiempos han cambiado y la crianza del pequeño no solo corresponde a la mujer se han extraído conclusiones que señalan cambios evidentes tanto a nivel emocional como cerebral. El hombre se desarrolla, crece y hace crecer: 3 ingredientes esenciales que, unidos a altas dosis de cariño, lograrán el camino más adecuado para la vida del peque en familia.

 

Emociones compartidas

Cuando hablamos de convertirse en padres lo primero que se nos viene a la cabeza son un cúmulo de sensaciones positivas que encuentran un denominador común: la felicidad. Tener un hijo o una hija preciosa es una alegría incalculable tanto para la madre como para el padre.

Desde el embarazo, las emociones del hombre comienzan a evolucionar a un estadio de “júbilo, preocupación y miedo”, lo cual es razonable. Sentir la responsabilidad de guiar de la forma más adecuada, ser capaz de ofrecer las mejores herramientas para crecer o estar siempre que lo necesite son emociones primarias que además afectan a ambos progenitores.

Por ello, un embarazo donde el padre ha sido partícipe de cada momento refuerza la relación con su bebé, permitiéndole sentirse protagonista del crecimiento desde mucho antes del nacimiento.

 

Su cerebro se adapta

Otra de las curiosidades que revelan los últimos estudios se encuentra en el desarrollo del cerebro. Éste cambia y se amolda a las necesidades que requiere el bebé, logrando que el hombre llegue a estar en sintonía emocional con la madre. Increíble, ¿verdad?

¿A qué se debe? A la llamada hormona del amor: la oxitocina. Este neurotransmisor relacionado con la maternidad se segrega en la mujer desde el parto (produciendo las contracciones que dilatan el cuello uterino) y por sorprendente que suene, también sucede en el hombre cuanto mayor contacto existe con el bebé.

La oxitocina se encarga de crear lazos afectivos sólidos, multiplicar la empatía, reforzar el vínculo familiar y hacer que el padre adquiera un rol todavía más protagonista dentro de la familia. ¡Es el motor químico que provoca el sentimiento paternal del hombre.

 

La maravillosa sensación de estar siempre disponible

Como mamíferos, el ser humano posee un instinto de protección que aparece y se intensifica a niveles altísimos con el nacimiento de su primer hijo. Sentir la responsabilidad de cuidar y educar al bebé es una experiencia sin igual que provoca cambios evidentes en la conducta del hombre desde el primer instante.

Al asumir el rol de padre se adquieren hábitos y se desechan otros incompatibles con el desarrollo del pequeño. Seguramente habrás oído a padres decir la típica frase “Cuando nació mi hijo dejé de…”. Es normal y natural. El deseo de estar siempre disponible para cubrir las necesidades del niño es especialmente fuerte y modifica el comportamiento del hombre de forma trascendental.

 

Bebés de padres involucrados más sanos y felices

¿Sabías que para favorecer el desarrollo cognitivo y emocional del pequeño es importante que el padre sea partícipe activo durante el crecimiento?

Los padres que se preocupan, que guían con sabiduría, que ofrecen su experiencia y que motivan a sus pequeños se convierten en referentes de por vida. Y no solo en lo que a conducta se refiere.

Si un padre demuestra amor por la lectura su bebé tendrá mayores probabilidades de acercarse a los libros. Si un padre es deportista su hijo o hija tendrá más facilidades para aficionarse. Al fin y al cabo, el padre también es responsable de sus motivaciones, de sus miedos, de su confianza y de su sinceridad, por lo que el apego paternal es un factor fundamental en el correcto crecimiento del pequeño.


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