Lactancia Materna

Posted by admin at 1:14 PM on Jan 2, 2018

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La leche materna es el mejor alimento y el único que necesita tu bebé hasta los 6 meses: cubrirá todas sus necesidades nutricionales, inmunológicas y emocionales.

Después, te recomendamos continuar con pecho hasta los 2 años o más, complementando con otros alimentos.

La lactancia materna también ofrece ventajas para tu salud y una mejor recuperación del parto o cesárea.

Beneficios para el bebé

• Estimula el sistema inmunitario del lactante.
• Protege frente a la Diabetes Mellitus.
• Beneficios psicológicos: consuelo, ternura, comunicación madre-hijo.

Beneficios para la mamá

• Favorece la involución uterina en el posparto inmediato.
• Facilita la recuperación de peso.
• Mejora el vínculo afectivo madre-hijo.

Consejos para instaurar correctamente la lactancia materna

El inicio de la lactancia debe ser precoz, dentro de la media hora después del parto, para favorecer la subida de la leche y la vinculación con el bebé.

Podrás ofrecerle el pecho a demanda, sin horarios, cada vez que muestre signos de hambre (como abrir la boca, chuparse los puños, buscar y girar la cabeza…), siempre antes de que llore y esté demasiado irritable. Lo normal es que los bebés pidan continuamente. Aunque estén todo el día enganchados, no significa que se queden con hambre. Un enganche correcto y frecuente estimula el pecho para que suba la leche. Por el contrario, los bebes demasiado “buenos” y que apenas piden deben ser vigilados. Todos los bebés deberían hacer al menos 10-12 tomas diarias.

Los primeros días la leche es más “clara” (calostro) y es la que le conviene a tu hijo. Por lo general los bebés no necesitan que se les ofrezca agua, salvo quizás en los meses más calurosos.

El tiempo que se necesita para completar una toma es diferente para cada bebé y cada madre, y también varía según la edad y de una toma a otra. Para finalizar la toma, lo mejor es esperar hasta que se suelte espontáneamente del pecho.

Lo importante no es que mame de los dos pechos, sino que vacíe alternativamente cada uno de ellos. De esta forma se asegura la ingesta adecuada de grasa, y no sólo de lactosa, algo que puede producir al bebé molestias abdominales, cólicos y deposiciones más líquidas y ácidas de lo habitual. Además, debe asegurarse un buen vaciado del pecho para evitar que el acúmulo de leche pueda originar una mastitis y para que el organismo de la madre ajuste la producción de leche a las necesidades de su hijo. Por ello, se recomienda que el lactante vacíe un pecho antes de ofrecer el otro.

Existen complementos alimentarios que contienen elementos naturales tales como la manzanilla, el hinojo y la melisa, o diferentes especies de lactobacilos y prebióticos, que tienen acciones calmantes y facilitan la evolución de estos procesos propios de esta etapa que son los cólicos o las diarreas infantiles. Igualmente existen soluciones de rehidratación oral líquidas que reponen las pérdidas de líquidos con agua y sales minerales.

Posturas correctas para amamantar

Una buena postura es clave para prevenir problemas. El bebé debe coger un buen trozo de areola, (no solo el pezón) y mamar con la boca muy abierta y los labios hacia afuera. No deberías sentir dolor. Si te duele, no dudes en pedir ayuda.

No importa como sea el tamaño ni la forma de las mamas ni del pezón, aunque en algunas ocasiones los pezones planos pueden hacer que el comienzo sea un poco más difícil, pero igualmente se consigue.

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No existe una única postura correcta para dar el pecho. Es posible adoptar cualquier postura siempre y cuando el bebé esté bien agarrado y ambos estéis cómodos.

• La posición sentada es la más habitual.
• La posición acostada de lado es la postura de elección si la madre se encuentra cansada o dolorida tras el parto o en las tomas nocturnas.
• La posición invertida o de pelota de rugby se recomienda para las mujeres que han dado a luz mediante cesárea, ya que el peso del recién nacido no descansa en el abdomen.

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Cuidados del pecho

Si notas que la leche te gotea entre tetada y tetada, cubre los pezones con un “protege-mamas”. Lávate los pechos diariamente en la ducha, como parte de la higiene general cotidiana. Ponte vestidos sueltos y que no opriman el busto.

Descubre más en la guía práctica de Humana para mamás y papás.