SLA_BO_HUMANA_BLOG_26022016_004-02

Por el 17/07/2015

Hidratación
Y la mejor bebida es… el agua.

El agua (H2 O) es un alimento esencial, aunque no aporte ni energía ni vitaminas es imprescindible para el ser humano en todas las etapas de su vida, tanto infancia como edad adulta y vejez.

Los bebés y los niños tienen una mayor proporción de agua en el cuerpo que los adultos, se calcula que en el caso de los bebés supone un 75% de su peso (Fomon y Ziegler, 1995). Además los niños toleran peor el calor y son más susceptibles a los procesos de deshidratación, más aún cuando se encuentran el climas cálidos o en épocas de mucho calor. Por eso es fundamental controlar la ingesta de líquidos de nuestros hijos y conocer más sobre la hidratación de bebés en verano.

¿Necesitan beber agua los bebés?

Durante el periodo en que se alimentan exclusivamente de leche no hace falta que nuestro bebé ingiera agua. La leche materna contiene el agua suficiente. Las leches para lactantes —si están bien preparadas con la cantidad de agua recomendada por el fabricante— también, aunque, en climas calurosos, puede ser conveniente ofrecer un poco más de agua al bebé.

Cuando el bebé empieza a tomar otros alimentos se le debe ofrecer un poco de agua de vez en cuando ¡Ah, y mejor utilizar un vasito que el biberón!

¿Pero qué cantidad de agua necesitan los niños?

La cantidad de agua que necesitan ingerir nuestros hijos depende de diversos factores como su edad, la cantidad de actividad física que realizan… pero en términos generales lo conveniente sería tratar de tomar al menos, entre 6 y 8 vasos de líquido al día (150 ml/vaso) para niños hasta 3 años.

¿Cuáles son las bebidas más apropiadas para los niños?

Aunque está demostrado que el agua es la mejor bebida natural, existen varias alternativas de hidratación para los más pequeños. Analicemos algunas de ellas:

Zumos Naturales. Se obtienen de exprimir o licuar fruta o verduras, pueden ser caseros o industriales (en la etiqueta aparece la denominación “100% natural”). Es una buena opción porque aportan casi todos los nutrientes y vitaminas de la fruta (aunque no la fibra), pero conviene consumirlos en pequeñas cantidades, ya que es preferible consumir la fruta fresca, con su pulpa y piel, siempre que se pueda.

– Zumos envasados. Generalmente están compuestos de agua y concentrado de frutas. Aunque se hagan a base de fruta no las sustituyen, puesto que no suelen aportar la mayoría de sus vitaminas ni fibra. Existe una amplia variedad de sabores, presentaciones y formatos y su consumo está muy de moda entre muchas familias, pero es importante saber que son productos que, por lo general, contienen mucha cantidad de azúcares (en algunos casos hasta los que declaran que no llevan “azúcares añadidos”). La ingesta de azúcares, entre ellos los edulcorantes, debe vigilarse puesto que aumentan los riesgos de caries dental, de ganar peso en exceso y además disminuyen el apetito, lo que puede provocar que el niño no coma otros alimentos más necesarios para du desarrollo.

– Refrescos. Los pediatras no los recomiendan para una alimentación saludable, en especial los azucarados. Se componen de agua y saborizantes y pueden tener gas. Además algunos son ácidos, lo que daña el incipiente esmalte dental.

– Batidos. Aportan agua, leche, nutrientes y vitaminas. Suelen tener un contenido en azúcar más alto que los zumos naturales, por lo que no conviene abusar de ellos.

Así que está claro: la mejor forma de mantener a nuestros peques hidratados es… el agua.

Se puede tomar en cualquier momento, cuando hace calor y cuando se practica ejercicio, en el recreo, con las comidas o fuera de ellas. Es imprescindible cuando se tiene fiebre o se está enfermo, es el líquido que mejor calma la sed, o simplemente para refrescarse.

Papas y Peques, todos a beber agua

Consejos prácticos para mantener a tus pequeños hidratados

  • Asegurarse que los niños toman líquido en el desayuno. Antes y después de una actividad física, sobretodo en ambientes calurosos.
  • Ten siempre disponible y a mano agua u otros líquidos que le ayuden a satisfacer sus necesidades de hidratación.
  • Recuerda que muchos alimentos tienen un alto contenido de agua y también pueden contribuir a la hidratación de bebes en verano, por ejemplo las frutas y verduras.
  • Llevar siempre a mano una botella de agua, en el coche, en el carrito, en la bolsa de paseo…  

Fuentes:
Fomon SJ, Nutrición del lactante. Madrid: Mosby/Doyma libros, 1995.
Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación