Consejos para hacer que tu bebé coma mejor cada día

Posted by admin at 3:58 PM on Oct 3, 2019

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A tu bebé le cuesta comer. El punto de partida lo tenemos claro. Ni le apetecen los purés de verdura ni las papillas de frutas. No hay quién lo tranquilice cuando se sienta en su trona y mucho menos cuando le enseñamos el plato de comida. Pero sin embargo no rechaza el biberón de Miltina 2 o Miltina 3. ¿Qué puedes hacer para solucionarlo?

Si la única idea que se te ocurre pasa por hacer de su cuchara una avioneta o distraerle con la tablet te recomendamos que sigas leyendo con atención. Con estos consejos para evitar que el bebé se aburra comiendo lograrás que adquiera uno de los hábitos más importantes y necesarios durante el crecimiento: comer de todo. ¡Y comerlo con gusto!

Ya te adelantamos que no hay ninguna receta exacta. Mucho de lo que te proponemos necesita de paciencia y ensayo. Al fin y cabo, nadie mejor que tú conoce lo que le gusta o disgusta al peque, así que ve variando cada almuerzo o cena hasta dar con la respuesta exacta a sus necesidades.

¿Todo listo? ¡Marchando un menú completo de “mi bebé va a comer mejor”!

 

Los alimentos: siempre adecuados a su edad

Arranquemos por lo que consideramos la piedra angular de la correcta nutrición: el tipo de alimentación. Ni que decir tiene que toda esta adaptación a las comidas va de la mano con una dieta a medida. Sus necesidades según la edad son muy específicas, por lo que ya tenga 6, 9 o 12 meses debes tener en cuenta qué tipo de alimentos protagonizan su alimentación.

Además de esto, también es convienen cerciorarse de la elaboración de la comida. De nada sirve preparar unas verduritas estilo wok si nuestro bebé es incapaz de digerirlas. Ten en cuenta qué puede masticar y qué no. En pequeños trocitos o papillas todo es más fácil, pero te recomendamos acudir a tu pediatra o nutricionista de cabecera para elaborar el menú más adecuado.

 

Que cada comida sea sinónimo de alegría

¿Cómo podemos lograr que el peque se sienta especialmente cómodo cuando toque comer? Muy sencillo: consiguiendo el mejor ambiente familiar desde que empezamos a preparar la comida hasta el postre.

Cuando un niño percibe de sus papás y hermanos un clima de tranquilidad todo resulta más fácil. Imagina la situación en la que toda la familia está en completo silencio viendo la televisión. O peor aún, a gritos; peleando por la tontería de turno. El bebé es capaz de sentir esa ansiedad, multiplicarla y asociar la comida a un malestar general. ¿Qué provoca eso? Que evite a toda costa sentarse a la mesa. Y si finalmente lo hace, que lo haga sin ganas.

¡Un entorno con alegría es un entorno delicioso!

 

Obligarle a comer es un error

Del mismo modo que un clima poco favorable crea rechazo en el bebé, obligarle a comer resulta tan contraproducente que debería ser el primer paso a corregir por las familias.

Si el bebé es incapaz de ingerir “otra cucharadita”, de nada sirve forzarle 4 o 5 más. De hecho, lo único que provocamos es que el niño nunca encuentre la tranquilidad y que cada comida sea sinónimo de estrés, lo que provoca que el apetito desaparezca por completo. Seguro que de esto sabes un poco.   

Por otra parte, si estamos continuamente obligando al bebé a que coma más puede llegar el caso en el que digiera más cantidad de la que realmente necesita, provocando sobrepeso e incidiendo negativamente en su salud.

“Entonces, ¿qué puedo hacer cuando mi pequeño deje de comer sin casi haber empezado?” ¡Pasar al siguiente consejo te va a venir de perlas!

 

Haz que la comida le resulte irresistible

Teniendo en cuenta que el sabor que mayor seguridad le provoca es el de la leche, lo ideal es empezar con alimentos suaves como el puré de plátano o la zanahoria, para poco a poco ir introduciendo otros productos complementarios como la carne o el pescado.

Enfrentarse a nuevos sabores, al igual que sucede con nuevos entornos o personas, no es un proceso sencillo para nadie. Por ello es recomendable hacer que desarrolle su gusto con tranquilidad, mucha paciencia y ánimo. El clásico “¡qué rico, papá!” o “¡mira mamá, me lo comería entero!” puede parecer simple, pero genera en el bebé el mejor elemento para sentirse a gusto en la mesa: la curiosidad.

 

¿No le gusta un determinado alimento? ¡Sustituye!

Aquí parte otra de las claves que muchos padres y madres desconocen. A todos ha pasado eso de “evitar” una determinada verdura o un plato en concreto durante nuestra niñez. Bien por lo saturado que nos tenía de pequeños o por lo poco que se acercaba a lo que realmente nos apetecía, eso de rechazar alimentos es común y, por supuesto, tiene fácil solución.

Si conocemos a la perfección el aporte nutritivo de los alimentos que nuestro bebé no tolera lograremos saber más de aquellas vitaminas que no está recibiendo. Y sabiendo eso podemos responder a la perfección.

¿Qué tal si en lugar de puré de hígado preparamos un puré de salmón riquísimo esta noche? ¡Ambos aportan vitamina B y son complementarios!

Recomendación de Humana: consulta al pediatra o nutricionista para elaborar el menú más adecuado. 

 

Dale autonomía y (aunque resulte difícil) no te agobies

Por último, que no menos importante, está el factor de la confianza. Un bebé que interactúa por su cuenta con los alimentos encara la alimentación con curiosidad y alegría.

Vale, puede que al final acabe manchada hasta la lámpara, la mascota y los abuelos que venían de visita, pero merece (y mucho) la pena. Lo esencial es no perder los nervios. Con cierto control (guiándole la cuchara a la boca, por ejemplo) lograremos que el peque de la casa se sienta muy a gustito en la mesa.

¿Has tomado nota de la receta? Ahora te toca a ti ponerla en práctica con los mejores ingredientes: la paciencia, la sabiduría y el amor más infinito.

¡Que aproveche!

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